EL DIA A DIA DE UNA CONSULTA DE OBESIDAD

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No es mi intención agobiarles desde estas líneas con teorías científicas sobre la obesidad ni repetir conceptos y técnicas sobradamente conocidos por la mayoría.

Sencillamente quiero compartir con ustedes una serie de situaciones y frases típicas que me han venido repitiendo a lo largo de los 30 años en la consulta. Son anécdotas al hacer la dieta pero que pueden acabar con cualquier plan dietético.

Es muy frecuente oír la siguiente frase:

  Yo como muy poquito sin poner en duda su palabra, hay que señalar que el “mucho” y el “poco” son conceptos relativos. Si su pareja come mucho, puede que a su lado usted coma poco, pero ese poco puede resultar demasiado para su organismo.

Total, me he comido una ensalada…pero al preguntar, resulta que la ensalada es la “especial de la casa” con tomate, queso, atún, jamón York… y a veces hasta lechuga.

Realmente el paciente cree que lo está haciendo bien, porque a grandes rasgos hace lo que se le indica.

Si lo recuerdas, lo estás haciendo bien. Cuando me dicen exactamente en que se han salido, es que están siguiendo muy bien la dieta. Y no tiene importancia habérsela saltado, lo importante es ser consciente de ello para poder compensarlo.

También hay que tener en cuenta una serie de situaciones y alimentos concretos que pueden perjudicar el resultado de la dieta:

Cambios en el entorno personal pueden influir en el resultado de la dieta. Cambios en el trabajo, de comer en casa a comer de menú, de estar solo/a a estar en pareja… o de repente cambia “el cocinero” (pasa a cocinar el marido, la suegra…)

Mucho cuidado con el aceite de aliñar las ensaladas, los alimentos Light, las galletas de fibra o integrales, los zumos… tener un 30% menos de materia grasa no significa que se puedan tomar libremente.

¡Cuidado con los fines de semana…! Tendemos a relajarnos. Y podemos hacer un extra en la comida o la cena, pero no dos días enteros.

La dieta debe estar personalizada y debe adaptarse a las necesidades de cada uno según la edad, las características físicas, el trabajo, el entorno… no hay dietas universales. La dieta debe ser como el patrón de un traje que hay que ajustar a las medidas de cada cuerpo.

Llevar un diario de lo que comemos nos ayudará a perder peso. Comemos más de lo que creemos, sobre todo entre horas. Ese trocito de queso mientras cocinamos, pesa en nuestro estómago, pero no en nuestro cerebro. Hay que apuntarlo todo incluyendo esos “detalles” que pasan desapercibidos

No existe ninguna dieta que nos haga bajar muy rápido de peso y de manera saludable (en muy poco tiempo) y que pueda ser sostenible. Además, una vez alcanzada la meta, tenemos que seguir comiendo bien, así que mejor aprender a cambiar los hábitos desde un principio; y no podremos cambiar de un día para otros hábitos que tenemos desde la infancia. Es mejor hacer cambios pequeños que, a largo plazo, nos lleven a grandes logros.

La persona que se propone seguir un régimen alimenticio para bajar de peso, debe tener claro que dicho propósito lleva incluido un esfuerzo, lo que significa que deberá vencer ciertas tentaciones, pero que, sin duda, le va a merecer la pena y es en este punto donde nos encontramos nosotros, los médicos y nutricionistas, para conseguir que su propósito llegue a la meta con el menor esfuerzo posible y sobretodo, sin poner en juego la salud.

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