LA MENTIRA A TRAVÉS DE LA GRAFOLOGÍA

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Se suele decir que “antes se pilla a un mentiroso que a un cojo” y la verdad es que mentiras, lo que se dice mentiras, en cierto modo, las decimos todos. Según los expertos oímos o leemos hasta 200 mentiras al día y de alguna forma convivimos con ellas, pero siempre hay mentirosos patológicos, aquellos que se les “pilla” sin lugar a dudas, y otros que lo hacen sin verdadera intención de “mentir”.

Hay que tener en cuenta que existen muchas formas de mentir y es algo que se debe valorar porque una persona totalmente sincera, de esas que nos dicen “Yo siempre soy sincera al 100 %, siempre digo lo que pienso” suelen resultar bastante desagradables y además habría que analizar el hecho de que es únicamente sincera desde su punto de vista o su visión de los hechos, que nunca se ven igual por todas las personas implicadas. Este tipo de persona sería rígida, inflexible e intransigente y su letra tendría un exceso de rigidez o regularidad  y bastantes ángulos en lugares donde no corresponde a la letra. En el fondo hace daño y hiere a las personas con las que se relaciona, esto se reflejaría en los ángulos situados en las zonas bajas de la letra que se hace con poca flexibilidad o naturalidad.

Pero desde luego existe un tipo de mentira “piadosa” o social, aquella que nos hace modificar de alguna forma lo que verdaderamente pensamos. Se hace más por buenos sentimientos hacia los demás que por un deseo real de mentir. Este tipo, por supuesto, sería considerado como una forma de diplomacia, bastante necesaria para relacionarnos en sociedad y, de alguna forma, admisible. En la letra la podremos detectar porque se inclina hacia la derecha, hay equilibrio de las partes y los óvalos (letras con círculo a, o…) están cerrados o abiertos en la zona izquierda.

Y entre las mentiras, propiamente dichas estarían aquellas que se hacen: Por vanidad (Por querer mostrar ante los demás mayores méritos de los que poseemos en realidad) y eso se vería en la letra cuando se hacen las mayúsculas muy exageradas, con inflados y adornos en la zona izquierda y una escritura poco natural, que no surge espontáneamente.

También estarían las mentiras por maldad, con el único fin de hacer daño y herir o perjudicar y eso lo veríamos en letras cuyos óvalos tienen ángulos en la zona inferior.

Tenemos otro tipo de mentiras que son las que se hacen por interés, por querer conseguir algo, un beneficio cualquiera, y este tipo de mentira estaría bastante relacionado con el egoísmo y lo veríamos en una firma con la rúbrica muy embrollada y con dirección ascendente.

Algo corriente en los niños pequeños son las mentiras por exceso de fantasía y se vería con las zonas superiores de la letra muy infladas. También, en la gente joven se da un tipo de mentira por temor al castigo o en adultos por miedo a las consecuencias que se puedan derivar de sus actos. Lo veríamos en una letra estrecha y apretada, con un tamaño pequeño y con poca presión.

Y por último las típicas mentiras por omisión, por callar datos que se conocen, porque según dicen “nadie me ha preguntado” y esto se suele ver en letras muy deshechas, estiradas en sentido horizontal y sin terminar del todo.

 

Carmen Belda García-Fresca 

CENPSIGRAF PSICÓLOGOS

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