{"id":303,"date":"2017-12-21T16:39:20","date_gmt":"2017-12-21T16:39:20","guid":{"rendered":"http:\/\/guiadelasalud.info\/blog\/?p=303"},"modified":"2018-02-06T17:02:43","modified_gmt":"2018-02-06T17:02:43","slug":"el-sujeto-y-las-adicciones","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/guiadelasalud.info\/blog\/2017\/12\/21\/el-sujeto-y-las-adicciones\/","title":{"rendered":"EL SUJETO Y LAS ADICCIONES"},"content":{"rendered":"<div style=\"text-align:justify;\">\n<p>Para poder decir algo sobre el tema de las adicciones tendremos que establecer a qu&eacute; llamamos adicciones en la actualidad, ya que las mismas, como fen&oacute;meno humano propiamente dicho han evolucionado de forma tal que muchas veces nos cuenta ponernos de acuerdo no solo en su naturaleza, sino en las consecuencias que tiene para el sujeto que las sufre (adicci&oacute;n a la coca&iacute;na y al m&oacute;vil, adicci&oacute;n al juego, a Internet, etc.).<\/p>\n<p>Antes que nada quiero establecer que como cualquier otro s&iacute;ntoma, &eacute;ste representa el malestar ps&iacute;quico de un sujeto que lo vive como tal en el momento en que asume que le pertenece y que al mismo tiempo no controla, algo del s&iacute;ntoma est&aacute; fuera de su manejo conciente. Muchas veces el sujeto no lo asume como tal, hasta que llega a un punto de quiebre.<\/p>\n<p>Adicciones al juego, a las drogas, al alcohol, a los f&aacute;rmacos, etc., son habituales en la vida cotidiana de muchas personas, cada vez m&aacute;s en la sociedad espa&ntilde;ola que alcanza los &iacute;ndices m&aacute;s elevados en el mundo respecto a estas pr&aacute;cticas. Por lo cual una pregunta es, qu&eacute; sucede con una sociedad en la cual es cada d&iacute;a m&aacute;s necesario que la coca&iacute;na, el m&oacute;vil, el ansiol&iacute;tico etc., est&eacute;n presentes para soportar lo cotidiano. <\/p>\n<p>Partamos de la base que una sociedad de consumo es aquella que pretende ofrecer al sujeto objetos que sustituyan cualquier clase de frustraci&oacute;n, si nos sentimos mal por un acontecimiento que nos entristece parece que &ldquo;no hay nada mejor que ir de compras&rdquo;. Algo similar ocurre con las otras formas de adicci&oacute;n. El sujeto queda atrapado a una l&oacute;gica en la cual un objeto viene a &ldquo;sustituir&rdquo; otro que no se puede alcanzar o se ha perdido, y no est&aacute; dispuesto a &ldquo;elaborar o resignar&rdquo;, debe ser sustituido de inmediato, no tenemos tiempo para detenernos a procesar nada, el vac&iacute;o es lo insoportable.<\/p>\n<p>Las consecuencias son graves, no solo por los da&ntilde;os propios de un consumo irresponsable, sino que adem&aacute;s el sujeto pierde o empobrece su capacidad de construir un decir sobre su malestar, un recurso simb&oacute;lico y afectivo, que le de un lugar adecuado a sus situaciones de vida. El sujeto se convierte d&iacute;a a d&iacute;a en una persona m&aacute;s infantil, que tolera poco la frustraci&oacute;n, estableciendo por tanto relaciones de dependencia con el Otro. El lazo social se empobrece, creando situaciones de frustraci&oacute;n mayores que nuevamente le precipitan hacia la adicci&oacute;n, es un circuito que el adicto no deja de repetir.<\/p>\n<p>El sujeto adicto por tanto se refugia en el consumo del objeto (sustancias u otros objetos) que sustituye aquello que no puede tolerar, o sea, ese vac&iacute;o propio de lo humano, ya que lo humano se caracteriza por mantener siempre un vac&iacute;o fundamental, aquel que lleva a que el sujeto desee. El adicto no puede tolerar esto y en vez de ser su deseo el que lo oriente en un futuro, ser&aacute; el objeto adictivo lo que obture al deseo, anule la capacidad de producir opciones de vida m&aacute;s provechosas que la dependencia.<\/p>\n<p>La dependencia del adicto no es s&oacute;lo al objeto que consume, es una dependencia al Otro, al que no puede dejar de ver como completo, m&aacute;s adecuado al tiempo de la primera infancia en la cual los padres lo eran &ldquo;todo&rdquo;. Es por esto que hay algo de este orden que debe ser &ldquo;reconducido&rdquo; por el sujeto adicto, ya que de lo contrario la dependencia puede cambiar de objetos o moderarse bajo el control de alg&uacute;n tipo de dispositivo institucional (asociaciones, tratamientos alternativos, etc.), pero lo que no cambia es la  dependencia subjetiva al Otro.\n<\/p>\n<p>C&oacute;mo hacer que el sujeto que padece las adicciones se haga cargo de esa falta en ser o de ese vac&iacute;o, es el tema que debe el tratamiento orientar, para ganar el sujeto en autonom&iacute;a en relaci&oacute;n a su adicci&oacute;n, ya que todos los proyectos vitales de un sujeto son formas en las cuales su deseo crea modos de hacer con la falta. Es esto lo que en las adicciones no funciona, aunque se presente exactamente como lo contrario, como la posibilidad de alcanzar un bienestar absoluto o por lo menos &ldquo;controlable&rdquo;, en realidad es m&aacute;s bien causa de fracasos y frustraciones permanentes.<\/p>\n<p>La adicci&oacute;n por lo tanto hace creer al sujeto que es una salida o un manejo del malestar, cuando en realidad esa pura apariencia solo remite al sujeto a un mayor alejamiento de sus otros, su entorno familiar y social, el bienestar prometido es al precio de alejarse de la posibilidad de un contacto real y estable con sus semejantes, lo cual muchas veces redunda en situaciones dram&aacute;ticas. Los v&iacute;nculos no solo son de dependencia, sino que est&aacute;n marcados por la inestabilidad y fragilidad, el sujeto no termina de &ldquo;entrar&rdquo; en la relaci&oacute;n con los otros, y vuelve a buscar la respuesta en el consumo de tipo adictivo.<\/p>\n<p>Pensemos que a diferencia de lo que pueden ser s&iacute;ntomas en el sentido de una expresi&oacute;n de un deseo inconsciente no resuelto que debe ser interpretado, en el caso de las adicciones se trata para el sujeto de un vac&iacute;o a cubrir directamente, pero no relacionado con una falta &ldquo;en ser&rdquo;, sino que lo que hay es una inconsistencia m&aacute;s radical que produce angustia y por lo tanto le precipita hacia la adicci&oacute;n, no puede tolerar ese vac&iacute;o radical y debe &ldquo;cubrirse&rdquo; con el objeto adictivo, se va hacia lo m&aacute;s pulsional.<\/p>\n<p>Entre los dispositivos actuales que encontramos a la hora de abordar el tema se puede decir que los hay de 3 orientaciones en general.<\/p>\n<p>-Unos que apuestan a que el sujeto se encuentre en un contexto en el que es nombrado por su trastorno, son los llamados grupos mono-sintom&aacute;ticos, en los cuales a partir de ser nombrado de esta forma (toxic&oacute;mano, lud&oacute;pata, alcoh&oacute;lico, etc.) el sujeto acepta un control permanente en relaci&oacute;n con un ideal planteado por el grupo al cual debe llegar cumpliendo con una serie de deberes o pautas establecidos por quienes ejercen la direcci&oacute;n de la cura. Estas pautas apuntan a todo aquello relacionado con la adicci&oacute;n,   ya que se realizan en nombre de un ideal que deben compartir todos los miembros del grupo mono-sintom&aacute;tico.<\/p>\n<p>\n  -La segunda orientaci&oacute;n terap&eacute;utica apunta m&aacute;s a un control institucional de la adicci&oacute;n, especialmente ofreciendo otros objetos a los cuales acceder, pero bajo control del especialista, por ejemplo se sustituye una droga ilegal (hero&iacute;na) por Metadona. Con esto se logra un control que intenta regular el lazo social ya que al ser inscripto como adicto bajo este tipo de control hay un Otro que lo controla. Hay por lo tanto otro objeto, aceptable socialmente que viene a cubrir tambi&eacute;n el vac&iacute;o. En el caso anterior es el grupo el que se hace cargo de cubrirla por &eacute;l, y en el segundo es directamente otro objeto.<\/p>\n<p>-La cl&iacute;nica psicoanal&iacute;tica propone que el sujeto adicto (es la tercera orientaci&oacute;n que planteo) pueda desligarse de su &ldquo;ser adicto&rdquo; como rasgo identificatorio, para poder s&iacute; enfrentarse y hacer otra cosa con ese vac&iacute;o, fundamento para el lazo social, (&iquest;qu&eacute; sino la falta nos hace ir hacia el otro?). <\/p>\n<p>\n  Se trata de preservar al sujeto de su malestar ayud&aacute;ndolo a hacerse responsable, a trav&eacute;s de la palabra, de sus actos, actuando sobre la ra&iacute;z, no solo sobre los efectos. Decimos a trav&eacute;s de la palabra ya que lo simb&oacute;lico es aqu&iacute; lo que no est&aacute; funcionando adecuadamente para restablecer un lazo social adecuado.<\/p>\n<p>Normalmente se piensa en los actos del adicto y lo que no se considera es la dificultad del adicto para darle un sentido coherente a su vida. La responsabilidad con &eacute;l mismo y con los suyos est&aacute; generalmente afectada. Dificultades para con la responsabilidad laboral, estudios, familiares, etc., muchas veces expresadas a trav&eacute;s de pasajes al acto graves, que nos dicen de un aspecto mort&iacute;fero desatado, hacia el otro y hacia su propia persona. Violencia, consumo compulsivo, deterioro de los v&iacute;nculos sociales, etc., son algunos de los problemas con los que el adicto y su entorno se tienen que ver a diario.<\/p>\n<p>Por supuesto que tambi&eacute;n se observan las situaciones de altibajos emocionales, grandes peleas son seguidas de iguales reconciliaciones, que forman parte de la misma dificultad de relacionarse en forma estable. Las relaciones de pareja se vuelven muy conflictivas y no es extra&ntilde;o observar unas crisis compulsivas de consumo que remiten m&aacute;s y m&aacute;s a una dependencia de tipo infantil hacia los padres u otras figuras que le ofrezcan un v&iacute;nculo similar.<\/p>\n<p>Frente a esto muchas veces el entorno social o familiar del adicto apela a la insistencia, al exceso de explicaciones racionales que no est&aacute; en condiciones de atender ni escuchar, ya que su conflicto est&aacute; justamente con el otro, no puede relacionarse con &eacute;l de manera regulada, el otro est&aacute; demasiado idealizado o es muy invasivo, y de esto se defiende agrediendo o alej&aacute;ndose a trav&eacute;s del consumo.<\/p>\n<p>Todo se juega en un m&aacute;s-menos extremo. Esta es la vivencia misma del adicto, y es por eso que el consumo viene tambi&eacute;n a narcotizar el malestar, empobreciendo a&uacute;n m&aacute;s, si cabe, los lazos sociales.<\/p>\n<p>Desde el Psicoan&aacute;lisis consideramos que el sujeto est&aacute; dividido, dividido por la palabra, es un sujeto del inconsciente y por lo tanto la toxicoman&iacute;a debe dejar de ser &ldquo;su forma de nombrarse&rdquo; para poder entrar una palabra que permita al sujeto resignificar su malestar, salirse de la posici&oacute;n en la que est&aacute; cristalizado como adicto para encontrarse con sus posibilidades deseantes, con un discurso articulado desde su subjetividad, que le comprometa con un decir alternativo del cual pueda hacerse cargo. <\/p>\n<p>Ese otro del adicto, invasivo o idealizado genera estragos en el sujeto, nunca van a ser suficientes las modalidades de corte con el entorno, que contradictoriamente lo dejan m&aacute;s y m&aacute;s expuesto a &eacute;l, con un deterioro que lo lleva a una mayor dependencia al otro, y as&iacute; se vuelve a repetir regularmente la secuencia corte, ca&iacute;da y retorno. C&oacute;mo hacer m&aacute;s &ldquo;habitable&rdquo;  ese otro tiene que ser el objetivo, nada f&aacute;cil por cierto, de un tratamiento que restituya al sujeto su dignidad de tal, a diferencia de la sustituci&oacute;n de objetos a consumir o la pertenencia a una grupalidad que fije al sujeto a su s&iacute;ntoma como forma de nombrarse socialmente bajo control.<\/p>\n<p>En el lugar donde la adicci&oacute;n ha creado una relaci&oacute;n con un otro donde no hay una demanda, una demanda de amor, sino que se materializa en el objeto-adictivo, que rompe el lazo social, es donde debe comenzar un<br \/>\ntrabajo terap&eacute;utico que re-oriente al sujeto hacia el lazo social, un lazo social que regule la relaci&oacute;n con el otro y por tanto mejore su vida cotidiana.<\/p>\n<\/div>\n\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Para poder decir algo sobre el tema de las adicciones tendremos que establecer a qu&eacute; llamamos adicciones en la actualidad, ya que las mismas, como fen&oacute;meno humano propiamente dicho han evolucionado de forma tal que muchas veces nos cuenta ponernos de acuerdo no solo en su naturaleza, sino en las consecuencias que tiene para el [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":2,"featured_media":304,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":[],"categories":[47],"tags":[96],"aioseo_notices":[],"jetpack_featured_media_url":"https:\/\/guiadelasalud.info\/blog\/wp-content\/uploads\/2017\/12\/Addictions.jpg","_links":{"self":[{"href":"https:\/\/guiadelasalud.info\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/303"}],"collection":[{"href":"https:\/\/guiadelasalud.info\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/guiadelasalud.info\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/guiadelasalud.info\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/users\/2"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/guiadelasalud.info\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=303"}],"version-history":[{"count":3,"href":"https:\/\/guiadelasalud.info\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/303\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":405,"href":"https:\/\/guiadelasalud.info\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/303\/revisions\/405"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/guiadelasalud.info\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/media\/304"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/guiadelasalud.info\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=303"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/guiadelasalud.info\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=303"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/guiadelasalud.info\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=303"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}